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De viaje

Dublín con silla de ruedas II



Escrito por: Virginia

Después de la buena acogida de la primera entrega de Dublín accesible…¡vamos con la segunda parte! El PRIMER día en Dublín.


Como os comentaba, Dublín es una ciudad pequeña y llana, muy fácil de visitar y de transitar por ella. Sólo tiene dos defectos:


Los horarios: aunque seamos nosotros los raros de Europa con nuestros horarios de comidas, cenas, apertura y cierre de tiendas…vas a otro país y te parece un rollo que a las cinco cierren todo y a las seis tengas que estar cenando. ¡¿Qué se hace el resto de la tarde?!…muy sencillo: ir a beber cerveza.


Es una ciudad muy cara: en general me ha parecido que los precios se han desorbitado. ¿Un llavero casi 6€? ¡Si el mismo lo traje hace siete años por 2€! Aluciné. Desconozco cuánto valen los souvenirs en Madrid, porque claro, no me meto en tiendas “para turistas” cuando voy por Madrid, pero en general me ha parecido una ciudad muy cara.


Por lo demás, todo es guay


El primer día hicimos un recorrido básico desde el hotel hasta mi antigua escuela. Me hacía ilusión acordarme de todo y saber llegar sin problema.


En Talbot Street puedes encontrar todo tipo de supermercado, muchos negocios de comida rápida y restaurantes, farmacias y ¡hasta una ortopedia! Estaba cerca del hotel y nunca pensé que me hiciera tanta ilusión tener una ortopedia cerca. Si tenía algún percance, por lo menos podía ir allí e intentar que me arreglaran algo


Llegas al final de Talbot Street y ves la estatua de James Joyce. Te colocas a su lado, te haces la foto de rigor y observas justo enfrente de ti el Spire, un monumento en forma de pincho que es el punto de encuentro oficial de la gente. En realidad no tiene nada de especial, pero a mí la frase de “a las ocho en el Spire” me teletransporta al pasado, cuando quedábamos después de cenar los compañeros de la escuela para ir a Temple Bar o a George Street (a una discoteca gay con karaoke que era muy graciosa jajaja) y se me pone una sonrisa tonta en la cara. Está a mitad de O’Conell Street, una de las calles principales de la ciudad donde se encuentra el edificio de correos, que es precioso…y el Penneys. Que es el Primark, pero allí se llama Penneys. Ahora con la expansión de la compañía textil a todo el mundo ya no es nada especial, pero cuando fuí por primera vez no lo conocía y me sacó de un gran apuro el primer día: me tuve que comprar un abrigo. No imaginé que en julio hiciese tanto frío.


La calle aledaña es Henry Street, donde encontrarás las principales tiendas de ropa por si quieres ir de compras. Además, en Moore Street, una de las calles perpendiculares a Henry Street, ponen un mercado donde venden fruta, pescado fresco, etc…y es que la tradición culinaria irlandesa no destaca precisamente por ser sana y variada, por eso creo que hablaros de este mercado es interesante por si queréis comprar algo de fruta, por ejemplo. Además resulta pintoresco ver un mercado con puestos entre las tiendas de ropa de marca.


Callejeando encuentras sitios chulos para comer, tiendas más diferentes, etc…


Llegamos al río Liffey, que divide la ciudad en norte y sur. Lo que os he contado hasta ahora es la parte norte. El Liffey tiene varios puentes para cruzarle y el más famoso es el Ha’ Pennys Bridge. Es muy antiguo y…¡¡¡tiene escaleras‼! ¡NO ME ACORDABA! Estaba yo muy emocionada contándole a David que había un puente muy chulo, que fuéramos a cruzarlo y tal…y me encuentro con tropecientos mil escalones. Qué chasco. Pero a pocos metros hay otro que además te lleva directa a una calle de Temple Bar. Aún así, el puente sin ser nada del otro mundo, es un icono de la ciudad y a mí me parece que tiene encanto.


En la zona sur primero vimos el Trinity College. Está toda la zona en obras, por lo que había un poco de caos. Quería enseñar a David la parada de bus donde cogía el autobús para ir a Rathfarnham (nombre muy pronunciable) cuando estuve allí, pero por las obras ya no estaba ahí. Sí, para mí ir a enseñar una parada de autobús era de vital importancia en este tour turístico jajaja. Estuvimos paseando por el campus del Trinity, pero no llegamos a ver el Book of Kells. La otra vez tampoco lo visité, la verdad. Son 13€ la visita y no sé si merecerá la pena, que seguro que sí, porque ver en primera persona un libro así debe ser alucinante…pero nos pareció un poco abusivo el precio.


Preferimos, como os decía, pasear por el campus y respirar el ambiente universitario mezclado con el turístico. Como acaba de empezar el curso, había estudiantes practicando deporte (creo que era fútbol…o rugby…no me acuerdo ^^U) en un campo de hierba inmenso al lado de un paseo lleno de árboles gigantes que dan paso a diferentes edificios de la universidad. La verdad, era tan de película que daba hasta envidia que la gente estudiara ahí. Eso sí, lo que probé fueron los baños adaptados…jaja. Al principio el segurata me dijo que no había (¿en serio?, ¿en una universidad que además es reclamo turístico?)…pero creo que estaba vago el hombre o le pillé en cambio de turno, porque estaban en la planta baja y había que bajar en ascensor y abrirlos con llave. Al final lo hizo, así que le perdono…jejeje.


Después, seguimos por la calle más importante de la zona sur, Grafton Street. También hay tiendas de lo más normales, pero su encanto radica en los músicos callejeros que se concentran en ella y que es más pintoresca que la zona norte. Antes de llegar allí, se supone que debía estar la estatua de Molly Malone, uno de los personajes más queridos de la historia tradicional del país. Peeeeero…no estaba. No sabía si la habían quitado por las obras, si ya no existía o si siempre había estado en otro lugar y yo me había desorientado. Al final es que la han cambiado de sitio. Aunque está cerca, ese día no la vimos, tuve que consultar donde se encontraba por la noche en el hotel ^^U


Todos los comercios tienen la entrada preparada para que las sillas de ruedas entren sin ningún tipo de problema y la gente es muy amable. Nosotros entramos en la tienda Disney que han puesto allí y, a pesar de estar abarrotada y yo entrar con silla de ruedas y el Batec, no me dijeron ni pío y además me dejaron un sable


de mentira para hacer el tonto. Ay…qué friki soy (somos) a veces  Además, si eres fan de Thin Lizzy, encuentras la estatua de Phil Lynnot para hacerte una foto o dejar la púa de tu guitarra en la suya. Me encanta.


Al terminar de recorrer la calle, te encuentras con St. Stephens Green, un parque preciooooooso. Dimos una vuelta y lo cruzamos para llegar a mi antigua escuela. Allí estaba la puerta roja y los escalones que subía y bajaba todos los días en 2008. No sé si sigue siendo escuela, estaba cerrado y no ponía ningún cartel…¡pero me hizo ilusión!


Ya nos dimos la vuelta, tomamos un café porque teníamos frío…y directos a Temple Bar.


Allí el terreno lleno de adoquines es mortal, con el Batec iba bien, pero cuando regresamos por la noche sin él, aunque me ayudara David, nos pareció bastante complicado. Sobre todo porque hay que esquivar a turistas y a lugareños borrachos  Allí nos dimos una vuelta, la foto típica en el pub más famoso que da nombre a la calle y…le llevé a mi pub preferido del mundo: THE PORTERHOUSE BREWERING CO.


Me parece que son tres plantas, música en directo y cerveza de elaboración propia, aparte de otras muchas de importación. No está en pleno centro de la calle, sino justo justo al final haciendo esquina y, quiero creer, que por esta razón no es muy conocido. Pero es el mejor. Entrada sin problema y, si bien no se puede subir al resto de plantas porque el único acceso es por las escaleras, la planta baja es acogedora, tienes mesas –altas y bajas- y “un baño adaptado”. Lo entrecomillo porque eso ponía en la puerta, pero vi salir a un tipo y me pareció ver como escaleras que llevaban a otro edificio…ni idea. No tuve que usarlo, pero si alguien va…que me despeje la duda, por favor jaja.


Y hasta aquí la extensa entrada del PRIMER día de viaje. Un recorrido básico y accesible de norte a sur. Quería hacerlo resumido, pero la emoción me ha podido. En la próxima entrada…la fábrica de Guinness.


Post escrito por Virginia. Podeis seguir sus rodadas en el blog VIVIENDO RODANDO y en SILLEROS VIAJEROS



TAGS: Dublín accesible, turismo accesible en Dublín, Dublín adaptado a personas con discapacidad, qué visitar en Dublín en silla de ruedas




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