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De viaje

Viajar a Dublin con silla de ruedas



Escrito por: Virginia

Antes de comenzar la reseña, pedir perdón por no tener fotos del baño del hotel. Fue mi primer viaje “a lo grande” después del accidente y, aunque acostumbro a volverme loca haciendo fotos a todo, este viaje me lo tomé con calma y me dejé llevar por el momento. Estuve viviendo allí durante un mes hace ocho años, cuando todavía andaba, y no sabía qué tipo de barreras iba a encontrarme ahora yendo en silla, porque antes era todo fácil y ahora, por desgracia, no lo es.


Dublín es un destino ideal para viajar en silla de ruedas. Es una ciudad pequeña y, en general, bastante llana, por lo que es muy fácil moverse por ella y recorrerla en poco tiempo.


AEROPUERTO Y TRANSPORTE: Todo perfecto. Era mi primer viaje en avión desde que soy lesionada medular y estaba muy nerviosa por el tema de la silla de ruedas y el handbike Batec, mi otro compañero de viaje. Al final mucho preocuparme para nada, ya que en el aeropuerto me ayudaron en todo momento y fui hasta la puerta de embarque con mi silla y mi Batec. Después tuve la suerte de ver cómo metían y sacaban de la bodega ambos transportes y me quedé muy tranquila por el buen trato que les dieron. Además, el aeropuerto de Dublín está MUY BIEN adaptado. Me sorprendió en comparación con la Terminal 2 de Barajas.


Una vez allí, cogí un transfer para ir a Gorey, mi primera parada del viaje, ya que no existen autocares adaptados que lleven hasta el condado de Wexford. Pero si lo que quieres es ir a Dublín directamente, existen autobuses adaptados para silla de ruedas. Yo lo cogí a la vuelta y ningún problema.


Profundizando más en el transporte, existen varias alternativas para desplazarte por la ciudad si no quieres hacerlo “rodando”:


-Autobús: todos adaptados.


-Tranvía: aunque yo no lo utilicé, sé que es la opción más cómoda para ir de un punto a otro de la ciudad y está adaptado.


-Tren: conocido como Dart, lo puedes utilizar para salir fuera de la zona céntrica. Hay que consultar si la estación es accesible, porque no todas lo son. Aquí (http://www.irishrail.ie/travel-information/disabled-access) las puedes encontrar. Debes avisar para que te pongan rampas a la entrada y salida del tren. Un rollo, pero por lo menos te dan la oportunidad de utilizarlo.


Mi pareja y yo solemos ir a todos los sitios “a pie”, por lo que los únicos transportes que usamos fueron el Dart, para ir de Gorey a Dublín y el autobús. En ambos debes ir en tu silla en el reservado para sillas que tienen. DATO IMPORTANTE: Hay que insertar el importe exacto en monedas al entrar en el autobús porque no te devuelven el dinero sobrante.


HOTEL: Hay varias opciones, pero yo me alojé en The Ripley Court. Es de los más baratos y cubre perfectamente las necesidades. Por lo menos para mi tipo de lesión (D10). Está en Talbot Street, al lado de la estación de tren y del autobús que te lleva al aeropuerto, por lo que, para mí, su ubicación es inmejorable. Tal vez no es el hotel más céntrico de todos, pero no está lejos de nada en realidad. Como comentaba, solemos ir “andando” a todos los sitios y no tuvimos problemas. Además es una calle llena de supermercados, restaurantes y comercios de todo tipo, que te salvan de cualquier apuro.


Lo mejor: habitación correcta y baño bien adaptado. La ducha tenía suelo de rejilla, por lo que recomiendo ducharse con chanclas, por si tienes la piel muy sensible y se te engancha el pie. Manías mías.


Lo peor: la moqueta. Moqueta por todos los lados. Qué odisea… deberían prohibirlas. Además de incómodas, feas 


QUÉ VER: ¡Todo lo que puedas! Es una ciudad que invita a pasear y a beber cerveza cada dos calles. Recomiendo es esta página: http://www.accessibleireland.com/category.php?id=3&id1=x , en ella puedes consultar qué atracciones se pueden visitar en silla de ruedas. Yo hice un turismo bastante callejero, por lo que os hago un resumen (que me ha costado mucho) de cómo tracé los itinerarios de los tres días que estuve:


-Un recorrido básico: El río Liffey divide la ciudad en norte y sur. En la parte norte (donde se encuentra el hotel) encontramos la zona de tiendas y algunas de las calles más importantes: Henrry Street, O’Conell Street y Talbot Street. Lo más chulo es el Spire, el monumento en forma de pincho y punto de encuentro de la gente. También encuentras el edificio de correos, que es impresionante de bonito, el Penneys (Primark) y todas las tiendas de ropa que se encuentran en todos los lados. También está la estatua de James Joyce (Dublín está llena de estatuas de sus personajes más conocidos) y el museo dedicado al escritor, el cual no visité y creo que no está adaptado.


Cuando llegas al Liffey, te encuentras muchos puentes para cruzar a la zona sur. El más emblemático es el Ha’ Pennys Bridge, PERO TIENE ESCALERAS PARA CRUZARLO. El resto sin problemas.


A este lado del puente puedes visitar:


-Trinity College y ver el Book of Kells. Yo recorrí el campus y fui al baño en uno de los edificios. Hay que pedirle autorización a un conserje ya que están cerrados con llave y tienen que abrírtelos. Pasear por el campus y respirar el ambiente universitario mezclado con el turístico es una experiencia que merece la pena. Hay adoquines, por lo que si vas solo con la silla de ruedas, ¡cuidado! Pero todos los edificios cuentan con rampas o accesos especiales para entrar con la silla. Para ver el Book of Kells hay que pagar 13€. Es una atracción adaptada aunque yo no lo visité. Tal vez a la próxima 


-Grafton Street: más tiendas, pero su encanto radica en los músicos callejeros que se concentran en ella y que es más pintoresca que la zona norte. Todos los comercios tienen la entrada preparada para que las sillas de ruedas entren sin ningún tipo de problema y la gente es muy amable. Nosotros entramos en la tienda Disney que han puesto allí y, a pesar de estar abarrotada y yo entrar con silla de ruedas y el Batec, no me dijeron ni pío y además me dejaron un sable láser de mentira para hacer el tonto. Además, si eres fan de Thin Lizzy, encuentras la estatua de Phil Lynnot para hacerte una foto o dejar la púa de tu guitarra en la suya.


-St. Stephens Green: perfecto para comer (que lo hicimos) y pasear si hace buen tiempo. Está lleno de estudiantes y gente joven tirados en el césped e incluso puedes ver gente echándose una siestecita. Tiene un lago, hay patitos… es un parque precioso, la verdad.


-Merrion Square es menos bonito, pero tiene una de las estatuas que más me gustan: ¡la de Oscar Wilde! Es súper chula :-D


-Temple Bar: la zona de pubs por excelencia. Es una calle llena de adoquines mortales, con aceras muy estrechas y mucha mucha gente. Para ir con la silla de ruedas es una odisea. Yo fui con el handbike Batec y, claro, todo de maravilla. Volví por la noche sin él y, entre los adoquines y las maniobras para esquivar a turistas y lugareños borrachos, fue una locura. Recomiendo el pub THE PORTERHOUSE BREWERING CO., sin ser el más conocido, está más retirado y elabora cerveza artesanal, aparte de otras importadas del resto del mundo. Entrada sin problema y, si bien no se puede subir al resto de plantas porque el único acceso es por las escaleras, la planta baja es acogedora, tienes mesas –altas y bajas- y “un baño adaptado”. Lo entrecomillo porque eso ponía en la puerta, pero vi salir a un tipo y me pareció ver como escaleras que llevaban a otro edificio…ni idea. No tuve que usarlo, pero si alguien va… que me despeje la duda, por favor jaja.


Otras visitas: visitar la catedral de San Patricio, el Castillo de Dublín, ver la estatua de Molly Malone…


Algo más retirado del centro encontramos:


-La fábrica de Guinness: para mí fundamental. La fábrica de Guinness es la mayor atracción turística de la ciudad y por eso cuidan mucho todos los detalles. La entrada cuesta 18€ si la coges por internet y 20€ si la coges directamente en la fábrica. Hay una entrada especial para usuarios en silla de ruedas y acompañantes. Un empleado


te acompaña hasta donde se compran los tickets y te enseña donde están los ascensores. Sinceramente, creo que merece mucho la pena esta visita te guste o no la cerveza. Es un museo que mezcla perfectamente la historia de su producto con la diversión.  En su atracción de “La escuela de cómo servir la Guinness perfecta” tienen un grifo especial para que los usuarios en silla de ruedas puedan servirse su propia Guinness. En total estuvimos seis horas de visita. Acabamos cansados y agobiados de tanta gente y creo que, si volviera a visitarla, haría el recorrido inverso: del Gravity Bar, el bar que se encuentra en lo alto de la fábrica donde disfrutas de las vistas de todo Dublín, a la planta uno. ¿La razón? Disfrutar del Gravity Bar y sus vistas sin agobios, ya que a última hora se pone imposible y es muy agobiante.


Hay muchas más atracciones, que ante el desconocimiento de si son accesibles o no, sólo os dejo un listado por si os llaman la atención y queréis comprobar su accesibilidad antes de comenzar vuestro viaje:


•          Kilmainham Gaol, la famosa cárcel que sale en El nombre del padre.


•          La antigua destilería de Jameson.


•          Si dispones de tiempo, Phoenix Park está chulo. Con suerte te encuentras con ciervos en libertad.


•          La biblioteca de Dublín, me han dicho que es preciosa.


•          Jardín Botánico Nacional de Dublín


•          El cementerio de Glasnevin. Aunque suene tétrico… es alucinante.


•          Wall of Fame. Vale, yo pensaba que esto era una parte súper desconocida… y resulta que lo han hecho museo.


•          Windmill Studios Lane, los estudios de U2, situados en la calle Windmill Lane. Los visité en 2008… y no tengo ningún recuerdo especial, la verdad. Ahora es famoso por sus paredes llenas de graffittis.


•          Famine Memorial, unas estatuas que conmemora a los irlandeses que tuvieron que emigrar en el siglo XIX a causa de la hambruna.


•          Malahide Castle. Está a las afueras, hay que coger autobús… pero es precioso.


•          Museo de James Joyce, museo de Bram Stoker…


DÓNDE COMER: Más que “dónde comer”, debería titularlo “cómo estar atento para que no se te pase la hora de la cena”. Los horarios son totalmente diferentes: se come a las 12:00 h y se cena, como muy tarde, a las 18.00 h. La tradición culinaria irlandesa no es algo que destaque precisamente porque esté rica, lo que te encontrarás serán todo tipo de restaurantes de comidas de otros países. Recomiendo: Epicurean Food Hall, que cierra a las 19:00 h, pero tienen comida de diversos países. En general puedes entrar sin ningún problema a cualquier sitio.


Y… ¡esto es todo, amigos! En las próximas entradas intentaré traer fotos de baños y apuntarme el nombre de más restaurantes que me gusten.


Escrito por Virginia.


Puedes seguir sus rodadas en https://viviendorodando.wordpress.com



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