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De viaje

BERLIN EN SILLA DE RUEDAS



Escrito por: Kity

Berlín, un destino ideal para un fin de semana o un puente para todos a los que os guste viajar y conocer un poco más el viejo continente.

Nosotros fuimos un grupo de 5 personas 4 días y nos dio tiempo de visitar lo más representativo de la ciudad.

El vuelo
Salimos del aeropuerto de Madrid a media mañana y en 2 horas y media estábamos ya en el aeropuerto de Schonefeld. Reservamos los vuelos a través de Internet y al hacer la reserva tuve que especificar que voy en silla de ruedas y que necesitaría ayuda para acceder al avión. Una vez en el aeropuerto no hubo problemas. El personal del aeropuerto estuvo pendiente de mí. Me acompañaron hasta la entrada del avión con mi propia silla y una vez allí me pasaron a otra más pequeña y me colocaron en mi asiento.

No tuve que facturar la silla y desde la entrada directamente la bajaron a la bodega del avión. Esto me tranquiliza bastante porque en todo momento veo lo que se hace con ella y al no facturarla se evita el problema de una posible pérdida. Una vez en Shonefeld dos personas encargadas de atender a las personas con discapacidad vinieron a recogerme, me sentaron de nuevo en una silla estrecha para sacarme del avión y posteriormente me pasaron a la mía propia. Me acompañaron desde el avión hasta el puesto de recogida de las maletas y me informaron sobre cómo llegar a la estación de tren, que está a escasos 200 metros.

Del aeropuerto al hotel
Desde el aeropuerto hay una excelente conexión mediante tren con Berlín. Los trenes salen cada media hora y en 20 minutos estuvimos en el centro de Berlín. En nuestro caso no advertimos que íbamos con silla de ruedas de modo que para subir al tren me tuvieron que echar una mano porque había un pequeño escalón. Después descubrimos que si se advierte al comprar el billete, en la estación de entrada y de salida hay personal esperando para colocar una rampa de acceso y para ayudar a subir al tren.

El hotel que contratamos estaba en pleno centro, en Alexander Platz y la estación del tren está también en la misma plaza de modo que fue llegar y “besar el santo”.

El hotel.
El hotel es Park Inn Berlín www.parkinn-berlin.de . El hotel es completamente accesible, está muy nuevo y es muy céntrico. Las habitaciones adaptadas son individuales pero están conectadas con habitaciones dobles. A nosotros nos cobraron sólo lo de una habitación doble, ya que viajaba con mi pareja y necesitábamos una doble, pero el baño adaptado estaba en la individual, de modo que tuvimos dos habitaciones al precio de una.

El baño es bastante práctico ya que no hay separación con el resto de la habitación, tan sólo está separado por una cortina. El inodoro está alzado a 50 cm pero no tiene hendido. Tiene barras abatibles a ambos lados aunque están un poco altas, será porque los alemanes son más altos que la media de los españoles… Junto al inodoro está la ducha que tiene barra y asiento abatible pero también te puedes duchar desde el propio inodoro. Toda la zona del baño es de suelo continuo.

Qué ver en Berlín
Ya metidos en materia turística, muchos son los sitios que se pueden visitar en función de los gustos del consumidor pero lo que no os podéis perder es el Museo de Pérgamo. El acceso al mismo tiene escaleras exteriores pero hay salva-escaleras así que no hay problema. Dentro del museo casi todo el recorrido es accesible. Tan sólo una sala tiene 3 escaleras sin recorrido alternativo. En mi caso, como llevaba amigos con fuerza y destreza con la silla, me subieron y bajaron sin problemas. La entrada para personas con discapacidad es reducida, sólo se paga la mitad y uno de los acompañantes tiene entrada gratuita. Pérgamo está ubicado en la Isla de los Museos donde podéis encontrar opciones museísticas para todos los gustos. La isla está a mitad de camino entre Alexander Platz y la Puerta de Brandemburgo. Las distancias son muy cortas ya que a pie o en silla se puede hacer todo el recorrido en 30 o 40 minutos.

Desde la isla de los museos, recorriendo la calle Unter den Linden, se pasa por la ópera y si tenéis suerte podéis disfrutar de alguna actuación. Las entradas son muy baratas, desde 8 €. Las plazas reservadas para PMR son limitadas por lo que hay que solicitarlas con anterioridad. Estas plazas son más caras pero su ubicación es muy buena. Nosotros no llegamos a tiempo para ver Tosca ya que no quedaban plazas para usuarios de sillas de ruedas libres.

Si seguimos por Unter den Linden llegamos a la puerta de Brandenburgo y junto a ella al Reichstag. Las vistas desde la cúpula acristalada son espectaculares. En este caso la silla también tiene sus ventajas ya que las filas para acceder son interesantes y los “silleros” pasamos por una puerta lateral sin tener que esperar. La entrada en este caso es gratuita para todos.

Desde allí podéis visitar el impresionante Monumento a las Víctimas del Holocausto Judío, no os dejará indiferentes. Si seguís paseando os encontraréis con restos del Muro de Berlín. Hay puntos donde el muro es más largo. En Potsdamer Platz hay unas cuantas piezas junto con paneles explicativos e ilustrativos donde se pueden hacer muy buenas fotos.

Una vez allí os recomiendo que paséis por el Sony Center, un edificio singular donde los amantes de la tecnología encontrarán las últimas novedades y pueden disfrutar de una arquitectura espectacular.

La catedral es otro edificio que merece la pena visitar pese a que es relativamente nueva, principios de SXX. La entrada principal tiene una tremenda escalinata pero aquí también hay una entrada lateral con ascensor tipo montacargas que da acceso al interior de la misma. El templo por dentro es pequeño pero muy bonito y se puede visitar también la cripta. La única parte que no es accesible es la terraza a la que se llega a través de un recorrido de escaleras de caracol de complicado acceso incluso para los que andan bien. La entrada aquí también es reducida para PMR y gratuita para un acompañante.

Moverse por Berlín
Si el tiempo acompaña degustar una cervecita en las terrazas que hay por todas partes, disfrutar de una gran cantidad de espacios verdes, fotografiar las numerosas piezas que todavía


quedan del Muro de Berlín, sumergirte en los mercadillos o simplemente pasear y conocer la ciudad que en general es bastante accesible. Las aceras tienen en su mayoría rebajes y al ser una ciudad llana el tránsito en silla de ruedas es muy cómodo. Resulta chocante que apenas hay pasos de cebra pero el tránsito es muy seguro ya que en cada cruce de calles o en cada giro los coches paran para ceder el paso a los peatones. En este aspecto son mucho más cívicos que en España, lo cual se agradece considerablemente.

Un edificio emblemático que no pudimos visitar fue la Torre de la Televisión. Es el edificio más alto de Europa y pese a que hay ascensores, para llegar hasta ellos hay una escalinata sin recorrido alternativo accesible. Nos comentaron en la entrada que no permiten el acceso a personas con discapacidad por motivos de seguridad de cara a que ocurriera un posible incendio. Mis amigos decidieron que sólo entendían esta explicación si los incendios eran muy comunes de modo que ellos tampoco subieron no fuera a ser que terminasen quemados (ja,ja,ja).

El transporte público dentro de la ciudad también es bastante accesible. Prácticamente todo Berlín está comunicado por una gran red de tranvías a los que se accede cómodamente y la red del metro tiene una gran cantidad de estaciones adaptadas, comunicadas con ascensor y con trenes a cota cero respecto del andén.

En lo que a restauración se refiere, prácticamente todos los restaurantes son accesibles y muchos de ellos tienen baño adaptado. Si os gusta la vida en la calle también podéis comer en la infinidad de puestos que hay por todas partes en los que se ofrecen las típicas salchichas alemanas y el “Curry Burst”.

Los edificios públicos en general son accesibles aunque a priori pueda no parecerlo. O bien tienen entradas laterales con ascensores o montacargas o bien tienen rampas fijas o portátiles. La mayoría de ellos tienen baños adaptados aunque también se pueden encontrar baños públicos adaptados por todas partes.

Espero que esta experiencia os sirva si queréis conocer Berlín, una ciudad europea cosmopolita y muy cómoda para sillear.



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