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De viaje

AMSTERDAM EN SILLA DE RUEDAS



Escrito por: Administrador

VIAJE A AMSTERDAM EN SILLA DE RUEDAS.

Acabo de volver de Ámsterdam de una escapadita de fin de semana largo con unos amigos aprovechando el puente del 1 de mayo en España y el día de la Reina en Ámsterdam.

VIAJE
El viaje lo hicimos en avión desde Madrid. Hicimos la reserva on line directamente con la compañía, en este caso Iberia. En el momento de la reserva especifiqué que era una persona usuaria de silla de ruedas y que precisaría ayuda desde la puerta del avión hasta el asiento. Siempre lo hago porque así me aseguro que no me facturan la silla y la bajan en ese mismo instante a la bodega del avión. No es habitual pero de la misma forma que se pierden maletas, si facturas la silla también cabe la posibilidad de que la pierdan así que yo no me arriesgo y siempre llego con ella hasta la misma puerta del avión.

Una vez en el aeropuerto de Schipol, tuve que esperar 40 minutos a que el personal de asistencia viniera a ayudarme de nuevo para llevarme del asiento hasta la salida del avión donde estaba mi silla de ruedas. Lo cierto es que el personal de Iberia fue muy amable y nos pidieron disculpas por el retraso. Parece ser que alguien olvidó avisar al personal de asistencia. En otros lugares me han acompañado desde el avión hasta la cinta de las maletas. Aquí lo hice solo pero no tuve problema ninguno. En el mismo aeropuerto está la estación de trenes y desde allí, cada 15 minutos salen a Ámsterdam. Apuntaros que los billetes son más baratos en los cajeros que en la ventanilla así que acordaros de comprarlos en cajero.

Aquí nos encontramos con el problema de que no había personal en la estación para ayudar a subir o bajar del tren porque es necesario avisarlo con 3 horas de antelación. No lo sabíamos pero aunque así fuera, desde Madrid es un poco complicado calcular la hora exacta a la que vas a llegar. Menos mal que siempre viajo con amigos y entre todos me subieron en volandas al tren. Cuando llegamos a Ámsterdam (sólo 1 parada. 30 minutos aproximadamente) vimos que había varias rampas plegables así que mis amigos se lanzaron a por una para bajar del tren pero no nos dejaron utilizarla. En el mismo vagón iba un trabajador del tren que no nos dijo nada y se divirtió de lo lindo viendo nuestras peripecias. Menos mal que había un chico de la estación que nos colocó la rampa y nos dejó bajar por ella., Ya nos dijo que para la próxima vez lo tendríamos que avisar con un mínimo de 3 horas para que se organizaran. No me parece muy lógico porque tampoco había tanta gente pero bueno, son las aventuras de los “silleros viajeros”, muchos ya sabéis de qué os hablo.

HOTEL
El hotel que reservamos estaba justo al lado de la Estación Central, es el Ibis Ámsterdam Centre http://www.accorhotels.com/nl/hotel-1556-ibis-amsterdam-centre/index.shtml.
Tiene dos habitaciones adaptadas que acababan de reformar a principios de 2011. La que me tocó a mí estaba en la planta 7ª. Las vistas eran espectaculares aunque realmente me siento más seguro en plantas más bajas por aquello de si hubiera alguna situación de emergencias. La habitación era doble con dos camas individuales puestas en “ele” por lo que me podía mover cómodamente con la silla. El baño era de pavimento continuo, inodoro gerontológico a 50 cm. de altura sin hendidos y con barras de apoyo abatibles a ambos lados, un poco altas para mi gusto (85 cm.) pero se pueden usar. La ducha no tiene barra de apoyo pero sí una silla de ducha muy estable con reposa-brazos abatibles que utilicé como barra de apoyo, aunque no es lo ideal. Hay espacio de transferencia al inodoro y a la ducha mayor de 1 metro. El lavabo estaba colgado y el espejo al ras del mismo. Las puertas tanto de la habitación como del baño son de 1 metro, allí no se andan con chiquitas…Los ascensores del hotel son todos grandes y la movilidad en las zonas comunes no presenta mayor problema a no ser que quieras ir a la cafetería restaurante ya que en mitad de la rampa colocaron una maceta altísima que no permitía el paso con silla de ruedas ni con maletas. No tuvimos que ir a la cafetería pero supongo que la quitarían si problemas si se lo hubiésemos pedido.

Desde el hotel todo está muy cerca. En realidad Ámsterdam, al menos la zona turística, está toda muy concentrada. Como referencia la Plaza Dam está a 15 minutos, los barrios rojo y chino a 10 minutos, la casa de Ana Frank a 20 minutos, el mercado de las flores a 30 minutos y los museos de Van Gogh y Rijksmuseum a 45 minutos, todo ello andando.

QUÉ VER

Ámsterdam es una ciudad para pasear y disfrutar de las vistas de sus canales y de la increíble arquitectura de sus edificios. Parece que estás en un cuento de Andersen con todas casas muy estrechas de altísimos techos y grandes ventanales. Es curiosísimo ver cómo va cediendo el terreno y todas las casas se van ladeando de forma que parecen que van a caer.

Si os gustan los museos, Ámsterdam es vuestra ciudad, los hay para todos los gustos (museo del sexo, de la marihuana, del tatuaje, Museo Rembrandt, Rijksmuseum, etc.) aunque nosotros sólo visitamos el de Van Gogh. Las colas para entran al museo daban la vuelta al edificio pero había una entrada rápida para personas con discapacidad. Así que, allí que me fui yo a preguntar y afortunadamente pudimos entrar todo el grupo de amigos juntos sin tener que esperar la fila. La entrada cuesta 14 €, pero uno de los acompañantes entra gratis. El museo no tiene ningún problema de accesibilidad. En la entrada principal hay una plataforma salva-escaleras para llegar hasta la taquilla. Una vez dentro del edificio la movilidad es óptima en las diferentes plantas a las que se accede a través de ascensores de grandes dimensiones, las salas tienen una gran amplitud y hay baños adaptados que os recomiendo que utilicéis porque luego será complicado encontrar otro.

El mercado de las flores es otro de los atractivos turísticos de la ciudad. Es una calle llena de puestos en las que puedes encontrar todo tipo de bulbos de tulipanes, cualquier tipo de elemento que podáis imaginar para decorar un jardín y gran cantidad de ramos de flores variadas, sobre todo tulipanes.

La Plaza Dam es el principal espacio público de la ciudad donde se levantó el dique original del Amstel que dio nombre a la ciudad. En esta plaza está el Palacio real que está de reformas y que no pudimos visitar al ser los días previos al Día de la Reina, fiesta nacional en Holanda. En esos días la plaza era un centro de atracciones con todo tipo de tiovivos y tómbolas varias. En esta plaza podéis encontrar también museo de cera Madame Tussauds.

El barrio rojo se encuentra a pocas manzanas de la Plaza Dam y es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Aunque durante el día ofrece el aspecto de cualquier otra parte de Ámsterdam, de noche las fachadas se iluminan con luces rojas para anunciar Sex Shops, espectáculos en directo y todas las calles están llenas de los famosos escaparates donde se pueden ver a las prostitutas. En esta zona encontraréis también gran cantidad de Coffee Shops, son bares donde el consumo de marihuana está legalizado, no así el consumo de tabaco. Se puede elegir entre una gran variedad de tipos de marihuana e incluso se puede elegir pasteles que contienen esta hierba para aquellos que no la quieran fumar.

El barrio chino está junto al barrio rojo y es un Hong Kong en miniatura con su olor auténtico, restaurantes y tiendas que venden productos chinos. Muy recomendable la comida de estos restaurantes por ser totalmente diferente a la que conocemos en España y por su excelente relación calidad precio aunque todos los locales tienen un escalón como mínimo para acceder y no tienen baño adaptado.

Las casas flotantes es otra de las curiosidades de la ciudad. Son grandes barcazas ubicadas en los canales en las que se utilizan como vivienda habitual. En la actualidad se estima que hay varios miles de viviendas flotantes con permiso para estar ancladas dentro de los límites de Ámsterdam y otras muchas de forma ilegal.

Algo muy turístico en la ciudad es hacer una


excursión en barco por los canales. Hay una compañía que ofrece tours con barcos adaptados. La web de esta empresa es www.blueboat.nl. A nosotros no nos dio tiempo de hacer esta visita pero aparentemente no hay problema para hacerla con silla de ruedas.


EL DIA DE LA REINA.
El 30 de abril se celebra en Ámsterdam el día de la reina, fiesta nacional. Es una peregrinación de gente de todas las partes de Holanda y de países vecinos a Ámsterdam. La mejor definición podría ser “marea humana vestida de naranja” que es el color nacional. Las calles se llenan de gente y toda la ciudad se convierte en un mercadillo de segunda mano en el que todo el mundo sale a vender a precios baratísimos todo tipo de artículos que tienen en casa y que ya no utilizan. Por su puesto hay muchas cosas que no sirven o que están muy deterioradas pero entre todo siempre se puede encontrar algo interesante.
Este día se para todo el tráfico por lo que para ir con silla de ruedas es un alivio ya que puedes ir por la carretera sin estar pendiente de los coches, tranvías y miles de bicicletas.

ACCESIBILIDAD
La accesibilidad en Ámsterdam es la asignatura pendiente. No es fácil encontrar bares o restaurantes accesibles ya que casi todos tienen al menos un escalón pero sí hay terrazas en casi todos por lo que si el tiempo acompaña, esta es la mejor opción.
En cuanto a las aceras, hay que tener en cuenta que el pavimento es bastante irregular y aunque no hay grandes pendientes, excepto para pasar por los puentes que cruzan los canales, sí que es un tanto tedioso ir con silla de ruedas por allí. Las aceras suelen estar llenas de bicicletas aparcadas por todas partes y no suele haber rebajes. Los adoquines están muy movidos y en ocasiones las aceras se estrechan tanto que es imposible transitar por ellas así que hay que bajar a la calzada. El tránsito por aquí tampoco es mucho mejor porque entre los tranvías y las bicicletas que están por todas partes y tienen prioridad absoluta, compartir espacio con ellos es un deporte de riesgo. Os recomiendo que hagáis como yo y os llevéis buenos amigos acostumbrados a tirar de silla porque ayuda bastante.
En relación a los baños adaptados, es muy difícil encontrar baños en bares, restaurantes o en cualquier lugar de la zona centro. Sí podéis encontrar en museos, cines o centros comerciales. En cualquier caso, yo utilizaba habitualmente el baño del hotel ya que estaba cerca de casi cualquier sitio y tardaba menos tiempo en ir al hotel que en encontrar baños por cualquier otra parte.

Espero que estos apuntes os sirvan si queréis conocer Ámsterdam. Como ya he apuntado anteriormente, si sois “silleros” sería muy recomendable que contéis con amigos para visitar esta ciudad.










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