Utilizamos cookies para poder garantizarte la mejor experiencia durante tu visita OK | Más información
De viaje

Descubriendo Egipto en silla de ruedas



Escrito por: Carlos García Espada

Tengo ELA hace 12 años. Una enfermedad neurodegenerativa terminal, con una supervivencia media de Solo por esa razón cualquier persona se puede hacer una idea de que me encantan los retos. Pero en este caso la dificultad era mayúscula, ya que, desde hace 7 años, de todo mi cuerpo, solo puedo mover los ojos. Tengo una traqueotomía a través de la cual respiro con un respirador, y también una sonda fija al estómago tipo PEG, a través de cual me alimento. Me comunico a través de un ordenador que manejo con los ojos… Con este panorama y un 82 % de discapacidad, medida en 2011, ya estaba bastante claro que no volvería a volar ni a viajar. Todo esto es fácilmente comprobable en YouTube o Google.


Pero había una serie de viajes que siempre quise hacer y no estaba dispuesto a dejar que la ELA me truncara también estos sueños.


El primer destino era Egipto. Tuvimos que esperar a que fuera el momento adecuado desde varios puntos de vista. El más crítico, mi estado de salud. Ese buen momento llegó en otoño de 2018. Entonces nos pusimos en contacto con varias agencias especializadas para organizar el viaje para diciembre o enero 2019. De todas ellas fue Travel Xperience la que tenía más experiencia y la que nos transmitía más seguridad. Así que pronto nos centramos solo en ella.


Había muchos riesgos y dificultades que prever y gestionar. Por ejemplo, yo necesito facturar 6 maletas, y otras 4 en cabina, entre aparatos críticos de soporte vital y máquinas auxiliares y de respaldo auxiliares, repuestos, medicinas… Llevo hasta mi propio cuarto de baño (una tapa de esas japonesas que te limpian, pero sobre todo que tiene un botón mágico que pone «enema»).


Por otra parte, necesito llevar dos sillas de ruedas, una de ellas eléctrica que pesa 170 kg. Esto era crítico, así como que no sufriera ningún daño, ni a la ida, ni a la vuelta.


Viajábamos 5 personas (mis padres, mis cuidadoras y yo), y solo yo hablo inglés, pero a través de mi ordenador, escribiendo con los ojos lentamente. Por lo que necesitábamos un guía bilingüe pegado a nosotros mínimo 9-10 horas al día.


Había que confeccionar un plan de visitas adecuado a mí discapacidad, teniendo en cuenta que con mis sillas no se podía subir más de dos escalones, o eso creía yo.


Había que preparar mucha documentación: de las sillas, de los aparatos, de las medicinas, informes médicos… Pues no tener problemas en los aeropuertos, ni en la estancia.


Había que buscar vuelos y hotel adecuados a mis necesidades, y también a mis gustos... Etc…


Tengo que decir que Travel Xperience, con sus enlaces locales supongo, estudió y resolvió anticipadamente todos esos riesgos, con nota.


No sólo eso, conscientes de la enorme dificultad de mi viaje, dada mi situación, las personas de Travel Xperience que se ocuparon de nuestro viaje, estuvieron pendientes de nosotros en todo momento durante los 9 días. Solo les llamamos una vez, cuando el personal de EgyptAir no tenía claro cómo subir la silla de 170 kg al avión en Madrid-Barajas. Con o sin las baterías de 30 kg. Una llamada y problema resuelto.


Quiero destacar especialmente que este viaje fue un éxito absoluto, tanto por la preparación y concepción del viaje, como por el guía, que también fue cosa de la agencia.


En concreto nuestro guía, Raed, era nativo de El Cairo, gran conocedor del antiguo Egipto, del Islam, y también de España y la historia española, había vivido en España, hablaba nuestro idioma perfectamente, era una persona muy divertida, con gran don de gentes, que allá donde íbamos todos querían complacerle { normal, era el Maldini o el Michael Robinson egipcio , comentarista deportivo en el programa de máxima audiencia en tv, la cual facilitaba mucho las cosas}, conocido y respetado en todos los sitios que visitábamos, lo cual nos daba mucha seguridad.


Además, tuvimos una furgoneta de 10 plazas, adaptada, y suficientemente amplia para poder darle la vuelta a mi silla, dentro y conmigo sentado en ella, para poder ir todos mirando y hablando con Raed, y sin duda ya somos buenos amigos. Por último, en el paquete también iba incluido un chófer, muy prudente, discreto, bonachón y buena persona, Se llama Mahmut. Y en teoría también era responsable, junto con Raed, de la seguridad. Aunque este tema merece un comentario aparte.


Cuando les dije a mis amigos y familia, que quería ir a Egipto, prácticamente todos coincidieron en el comentario: tú estás loco. Tanto por lo poco adaptado del país. Como por lo inseguro del mismo…. Pues bien, Nos hemos quedado tremendamente sorprendidos de la seguridad que hay en el país. En ningún momento hemos tenido sensación de peligro o de que nos podían robar. Por ejemplo, yo he llevado el ordenador-comunicador puesto (que cuesta como un coche nuevo), en todo momento,


incluyendo una tarde entera en el mercado de Jan-el-jalili, el rastro de allí. Y aquí en Madrid ni se me ocurriría. ¿Cómo es posible? Seguramente la ley islámica tiene algo que ver.


Claro que una bomba te lo ponen en cualquier país, pero en El Cairo con sus 24 Millones de personas, triple que la Comunidad de Madrid}, es mucho más difícil que en Madrid, porque allí tienes una pareja de militares armados hasta los dientes a cada 1 km. Y hay controles de seguridad, con arcos, infrarrojos y registros en todos los edificios, monumentos y restaurantes a donde nos llevó nuestro guía Raed. Incluso en las pirámides, templos, mezquitas…


Es cierto que, en El Cairo, y seguramente en Egipto, nada está adaptado para silla de ruedas. Hay escalones, agujeros, arena del desierto… Pero en todos los sitios a donde íbamos, en todos, siempre había un grupito de 5-6 hombres, que al ver la silla rápidamente se acercaban, cogían la silla y me subían o bajaban rápidamente, como si yo fuera un faraón, para que accediera al monumento sin problema. La mayoría de las veces se negaban a aceptar una propinilla. Y no hablo de 3-4 escalones. Para acceder a la Mezquita de Salahaldin, y para bajar al ´ barco en el Nilo, bajamos y subimos al menos 30 escalones. Yo he viajado bastante. Incluso los primeros años con la silla de ruedas. Y este nivel de atención, cortesía, empatía… Es la primera vez que lo veo.


Por último, Egipto es un país fascinante, con una historia, gentes, cultura, gastronomía… Sorprendentes. Únicos.


Un lugar que todo el mundo debería conocer.



TAGS: Turismo accesible, turismo adaptado, viajar en silla de ruedas, Egipto accesible




Equalitas Vitae no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección, ni del uso que pudiera hacerse de las mismas.

Boletín Equalitas
He leído y acepto el Aviso legal y la Política privacidad.
 
PUBLICIDAD:


Linked-In

YoutubeSuscribete a nuestro canal de youtube



Ganadores del III Concurso de AJER para Jóvenes Emprendedores y Empresarios en la Categoría de Responsabilidad Social

Ganadores de la XIII Edición de los Premios Bancaja Jóvenes Emprendedores en la Categoría de Empresas Sociales

Primer Finalista del Premio Dato de Oro a la empresa Solidaria Riojana

Equalitas Vitae.
Calle Bebricio, 19
Calahorra - LaRioja
Tfno. 941 14 80 79


Boletín Equalitas
He leído y acepto el Aviso legal y la Política privacidad.
 


Colaborador del año europeo de la discapacidad

Premios Bancaja Jóvenes emprendedores

I PREMIO DATO DE ORO, a la empresa solidaria riojana

European Network for Accessible Tourism